miércoles, 28 de octubre de 2026

José Antonio Molina en M.A.R. Editor: la escritura como refugio, memoria y resistencia

 


 Reportaje de Irene Álvarez

José Antonio Molina ha construido en M.A.R. Editor una obra literaria reconocible y coherente: cinco libros que, pese a sus distintos géneros y escenarios, comparten una misma convicción. La literatura no es un adorno, sino una manera de resistir al olvido, a la prisa, al poder y a la barbarie. Desde La memoria de las sirenas hasta La sangre y el tintero, Molina ha pasado del ensayo cultural al relato oriental, del diálogo con Cervantes a la miscelánea reflexiva, siempre con una prosa culta, evocadora y profundamente humanista.

Un historiador que escribe el mundo

José Antonio Molina, nacido en Murcia en 1972, es profesor de Historia Antigua y decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. Su trayectoria académica se centra en la mentalidad, la cultura y la antropología de la Antigüedad Tardía, así como en la historiografía alemana del siglo XIX.

Esa condición de historiador no desaparece cuando firma sus libros literarios. Al contrario: Molina escribe como quien excava en capas sucesivas de tiempo, memoria y símbolos. Sus textos buscan conexiones entre la Antigüedad y el presente, entre Oriente y Occidente, entre los grandes libros y las experiencias cotidianas. Por eso su obra en M.A.R. Editor puede leerse como un proyecto unitario: el intento de recuperar, frente a la fragmentación contemporánea, una visión amplia del ser humano.

La memoria de las sirenas: el mar de los libros

La memoria de las sirenas fue el primer título de Molina publicado por M.A.R. Editor y marcó su salto del terreno histórico al ensayo literario. Reúne textos nacidos como colaboraciones en Zenda y La Opinión de Murcia, concebidos como piezas breves, atemporales y abiertas a la belleza. El libro se presenta como una navegación por un océano cultural poblado de escritores, artistas y obras: Julio Verne, Alexandre Dumas, Gógol, Goethe, Stanley Kubrick o Claude Debussy aparecen en sus páginas como escalas de un itinerario intelectual. La imagen del mar, presente en el propio título, no es decorativa: evoca el cambio perpetuo, el misterio y la memoria como aguas en movimiento.

Molina ha explicado que quiso jugar con el misterio y con la idea de un devenir “eternamente cambiante”, capaz de desafiar a la razón sin dejar de ser bello. Esa tensión entre razón y ensueño define el libro. No se trata de un ensayo académico, sino de una colección de aproximaciones sensibles a la cultura, escritas para que el lector encuentre en ellas “la belleza, la eternidad”.

El reconocimiento no tardó en llegar: La memoria de las sirenas recibió en 2022 el premio Meteorito, concedido por La Opinión de Murcia y el Ayuntamiento de Molina de Segura.

La habitación secreta: el arte frente a la prisa

Con La habitación secreta, Molina profundizó en el ensayo periodístico y obtuvo el I Premio de Nuevo Periodismo de M.A.R. Editor, seleccionada entre 229 obras procedentes de 28 países. El libro recoge en parte ensayos y artículos publicados en La Opinión de Murcia y Zenda.

Su propuesta es sencilla en apariencia, pero intensa en su fondo: pensar la música, la poesía y el arte como refugios frente a un mundo dominado por la guerra, la obligación y la prisa. La “habitación secreta” es un espacio íntimo donde el ser humano recupera la contemplación, la libertad interior y la capacidad de percibir lo que la vida cotidiana suele ocultar.

El libro se publicó en 2023 y fue recibido como una invitación a detener el tiempo. Su tono combina la elegancia clásica con una inquietud muy actual: la sospecha de que la aceleración tecnológica y social nos ha arrebatado la posibilidad de pensar, sentir y mirar. Aquí aparece ya uno de los rasgos esenciales de Molina: la defensa de la lentitud. No como nostalgia pasiva, sino como acto de resistencia. Frente a la inmediatez, el arte ofrece una forma de conocimiento distinta, más honda y más humana.

Desventuras de don Quijote: volver a Cervantes

En Desventuras de don Quijote, Molina regresa a uno de los grandes mitos de la literatura universal. Pero no ofrece un estudio filológico convencional ni una glosa erudita al uso: se trata de un “ensayo ficcionado, literalizado”, un diálogo libre con Cervantes y con su obra.

El libro aborda la huida del hombre libre, la relación entre justicia y sabiduría, las bibliotecas como fuente de vida, el dolor del héroe, el amor, el mito, la verdad y el adiós. El prólogo de Francisco Javier Díez de Revenga subraya que Molina recupera pasajes cervantinos para reflexionar sobre la condición humana y sobre la persistencia de la picaresca y el esperpento en la vida social española. La clave del libro está en su lectura melancólica y trágica de don Quijote. Molina no se queda en la comicidad del hidalgo: descubre en él ironía, sabiduría moral y una defensa de la bondad frente a un mundo que castiga los ideales. Para el autor, don Quijote no es simplemente un loco, sino una figura de grandeza; su “locura” es la consecuencia de querer que la realidad se ajuste a la nobleza.

Esta obra conecta con las anteriores por su confianza en la palabra. Si en La memoria de las sirenas los libros eran islas y en La habitación secreta el arte era refugio, en Desventuras de don Quijote la lectura se convierte en un acto de fidelidad a la humanidad. Molina lo dice con claridad: leer y escribir son “un acto de confianza en la humanidad”.

La puerta de las maravillas: sabiduría oriental

La puerta de las maravillas supone un giro geográfico y narrativo. Tras la Mancha cervantina, Molina se traslada al Lejano Oriente: Japón, China, Corea y Vietnam configuran el paisaje espiritual de un libro de cuentos inspirado en tradiciones sapienciales asiáticas.

El protagonista es Yi Tal, “el anciano de los años incontables”, inspirado en un sabio vagabundo y poeta coreano. Su vida se narra como una peregrinación: una búsqueda de sabiduría que se encuentra en el viaje, en la naturaleza, en los demás, en los sueños y en los episodios misteriosos.

El libro no pretende ser un tratado budista o zen, aunque incorpora referencias al confucianismo, al taoísmo y al budismo. Molina construye más bien un relato atemporal, habitado por personajes históricos, literarios e inventados, donde el tiempo deja de ser una amenaza y se acepta como parte de la vida. Hay también una dimensión política. Molina ha definido la obra como un libro “para el bien, la armonía y el entendimiento”, amante de la libertad y crítico con el poder desmedido de las instituciones y del Estado. La naturaleza, la introspección y la armonía se oponen así a la opresión, la guerra, la ambición y el miedo.

La sangre y el tintero: el presente bajo la lupa

Su título más reciente, La sangre y el tintero. Dietario de un cazador de palabras, publicado por M.A.R. Editor en 2026, cierra provisionalmente este recorrido. Es un libro de miscelánea cultural que reúne relatos breves, microensayos, aforismos, fábulas, parábolas, sátiras y pasajes oníricos. No hay en él un argumento único, sino un itinerario fragmentario. Cada texto abre una perspectiva distinta y conecta lo cotidiano con preguntas sociales, culturales y filosóficas. La escritura aparece como una forma de observar el mundo sin aceptar de inmediato sus explicaciones.

El blanco principal es una sociedad marcada por la velocidad, la competencia y la obsesión por el éxito. Como en La habitación secreta, Molina contrapone a ese ritmo devastador la reflexión, el humor y la mirada crítica. El resultado es un libro que transita entre el ensayo y la ficción, sin renunciar a la amenidad.

El sentido de un itinerario

Leídos en conjunto, estos libros dibujan el retrato de un autor que rechaza la especialización estrecha. Molina escribe desde la historia, pero no queda prisionero de ella; dialoga con Cervantes, con Oriente, con la música, con la poesía y con la actualidad. Su literatura es, en el fondo, una pedagogía de la atención.

Frente al ruido, propone memoria. Frente al poder, libertad. Frente a la prisa, contemplación. Frente al cinismo, la bondad. Y frente al olvido, la escritura. Por eso la palabra “tintero” de su último libro no es casual: en la obra de Molina, escribir es una forma de dar sangre al pensamiento, de convertir la experiencia en duración y de defender, página a página, la dignidad de lo humano.

Enlace a La sangre y el tintero https://www.mareditor.com/ensayo/La_sangre_y_el_tintero.html 

Entrevista a Gabriel Lauret: “Quería mostrar cómo cambia la actitud de los músicos hacia la guerra, desde las descripciones pintorescas del Renacimiento hasta los sentimientos mucho más profundos que observamos en la actualidad”

 


Pregunta.- Tras el éxito de Allegro Agitato llega Allego Molto Agitato. ¿Quiere decirse que es un libro aún con más marcha que el primero?
R.- Este segundo completa de alguna forma al primero, sobre todo en épocas musicales a las que le había dedicado poca atención, como el Renacimiento, el primer Barroco o el Romanticismo. Por supuesto, sigue la línea del anterior al presentar a los personajes de la música de una manera cercana y, si me lo permites, desenfadada. Si pretendes, como pretendo, acercar la música clásica a todo tipo de públicos, el lenguaje no debe ser una barrera.

 

P.- Nos encontramos con grandes como María Callas, Farinelli o Andrés Segovia. ¿Qué une a estos genios?
R.- Precisamente estos tres intérpretes han sido muy grandes, enormes en su género y en su momento. Nadie a escuchado a Farinelli, pero la leyenda de este castrato ha llegado hasta nuestros días. Callas combinó la excelencia vocal y dramática con una vida complicada, que llegó a las portadas de las revistas del corazón; vivió el amor y el desamor, llegó pronto a la cúspide pero su voz también desapareció pronto, y poco después falleció, todavía joven. Segovia sería un caso muy distinto, ya que murió muy mayor y estuvo tocando sobre el escenario hasta sus últimos días. Es una figura controvertida, mucho más de lo que dejo entrever en el artículo, pero hasta sus mayores detractores están de acuerdo en que sin él la guitarra no sería hoy el instrumento que escuchamos en todos los rincones del planeta.

 

P.- Sorprende la muy variada oferta de discos y películas que encontramos en el libro. ¿Necesidad de compartir experiencias gratas? Haznos una lista de tres películas básicas sobre Música clásica que no podemos perdernos.
R.- Evidentemente, intento hablar de la música y de los músicos que a mí me gustan, y me apetece compartirlo. Por otra parte, la música es un elemento fundamental de la mayor parte de las películas, sea cual sea su temática, y al cine se han dedicado grandes compositores que han elegido este medio como forma de expresión y de vida, sin contar que muchas bandas sonoras utilizan la música escrita por los mejores compositores de todos los tiempos. Les voy a sugerir dos películas que aparecen en Allegro Molto Agitato, y una que no lo está: El violín rojo y Las zapatillas rojas, las dos con una cuidadosa producción y con una maravillosa banda sonora, y El último concierto, que trata sobre los problemas que surgen en un cuarteto de cuerda de fama internacional cuando uno de sus componentes se ve obligado a dejarlo. La música que aparece recurrentemente es el Cuarteto Op. 131 de Beethoven y les aseguro que el film está excelentemente documentado, además contar con actores sensacionales como Philip Seymour Hoffman o Cristopher Walken.

 

P.- El capítulo dedicado al Barroco es especialmente grato para los amantes de la música “religiosa”. ¿En qué has basado tu elección de obras?
R.- Más que obras elijo temas o autores que me permitan contar historias. Me pareció muy divertida la historia de Alessandro Stradella, que murió asesinado por su incontinencia patológica para seducir a las mujeres, amantes o hermanas de personajes poderosos, muy triste la de Pergolessi, con tanto talento, que posiblemente sufrió una incapacidad toda su vida y que murió tan joven, y terrible la de Gesualdo, un asesino con enormes problemas mentales, pero un músico extraordinario y un auténtico visionario con sus composiciones.

 

P.- Y llegamos al Romanticismo. Es un capítulo con mucho cotilleo familiar y problemas personales.
R.- De este capítulo quisiera resaltar la relación tan peculiar que tuvieron los hermanos Mendelssohn y como a Fanny no se le permitió desarrollar su talento musical por el hecho de ser mujer. Cada uno de ellos tiene su capítulo diferenciado aunque fueran dos personajes muy unidos durante su vida, que acabó casi al mismo tiempo para los dos. Por otra parte me resultó muy curiosa la historia de la familia Strauss, de Viena, los de los valses, sus peleas y sus trifulcas.

 

P.- ¿Por qué llamas a Paganini "el violinista del diablo”?
R.- Paganini fue uno de los primeros músicos que utilizó la publicidad, que todos sabemos que suele ser engañosa. Paganini tenía una enorme destreza con el violín que probablemente fuera favorecida por algún tipo de enfermedad, como explico en el artículo. La gente solía dar explicaciones sobrenaturales a lo que no entendía, como que había hecho un pacto con el diablo, algo que está por ver. Lo que es cierto es que nunca lo negó para aumentar el interés del público, y ese le costó a su hijo tener que trasladar el cadáver de su padre durante décadas, ya que el obispo de Niza, donde falleció, prohibió su entierro en tierra sagrada.

 

P.- ¿Qué es “El violín rojo”?
R.- Comentaba anteriormente que es una película que toma como argumento un violín legendario que desaparece durante más de un siglo hasta que finalmente reaparece y alguien lo identifica, basada en parte la historia en varias que son reales. A diferencia de otras películas que tratan sobre una persona, en esta ocasión el protagonista es un violín y su recorrido a lo largo de casi tres siglos, lo que permite conocer personajes de distintas épocas y los lugares por los que pasó. La banda sonora es estupenda, compuesta por John Corigliano y magistralmente interpretada por el violinista Joshua Bell, que tiene la característica de que sus temas se adaptan al estilo musical del momento histórico y de la geografía por donde transcurre la historia. De hecho, el compositor creó tres conciertos de violín que se interpretan habitualmente en las salas de concierto.

P.- ¿Piensas que Steinway revolucionó la música para piano?
R.- Lo que conocemos hoy como Steinway es una marca que procede de toda una familia de constructores de pianos surgida en Alemania, que se trasladó a Estados Unidos, con fábricas a ambos lados del océano y que por diversos medios, algunos poco transparentes, consiguió acaparar el mercado de grandes instrumentos para las salas de concierto más importantes del planeta, monopolio que sigue conservando. No creo que revolucionaran la música, aunque sí el piano se transformó con sus innovaciones (mayor sonoridad, homogeneidad, velocidad de respuesta) para que los compositores pudieran aplicarlas a sus obras.



P.- Preparando los tiempos que vienen hablas de música en tiempos de guerra: 1812, Leningrado, Hiroshima, War Requiem… ¿Por qué tanto interés en este tema?
R.- La guerra siempre ha sido un tema actual porque, por desgracia, siempre hay guerras, aunque unas puedan parecer que nos afectan más que otras. Con esta sección y con estos artículos quería mostrar como va cambiando la actitud de los músicos hacia la guerra, desde las descripciones pintorescas del Renacimiento en las "batallas", hasta una muestra de sentimientos mucho más profundos que observamos en la actualidad, donde el horror hacía las pérdidas humanas y hacia el dolor de las víctimas es patente.

 

P.- Y llegamos al S.XX, donde vas a asustar a los puristas. Piazzolla, Hitchcock…
R.- Seguro que no voy a asustar a nadie. Piazzolla se ha convertido en un clásico. Se dedicó al tango y fue un intérprete de badoneón, un instrumento tradicional y casi marginal, aunque su música la podemos escuchar ahora en las mejores salas de concierto por los mejores intérpretes, a pesar de que él trabajó con agrupaciones muy alejadas de los clásicos. También hablo de Hithcock y de Bernard Herrmann, el compositor con el que siempre le asociamos, a pesar de que estuvo con él durante un periodo relativamente corto. La escena de la ducha de Psicosis creo que tiene mucha culpa de ello. Herrmann era un excelente músico de formación clásica que trabajó con otros genios del celuloide como Orson Welles o François Truffaut.


P.- Acabas con “otros temas”, donde unes a Albinoni, Antonio Lauret, Vargas Llosa y la música criolla…
R.- También en el primer libro dejaba una sección para escritos difíciles de clasificar. El artículo de Albinoni trata realmente de los falsificadores de la música: compositores que firmaban con el nombre de otros. Voy a hacer un pequeño spoiler, pero la mayoría de ustedes ya saben que el famosísimo Adagio de Albinoni lo escribió Remo Giazztto, que era un estudios del compositor barroco, que creó una historia bastante rocambolesca sobre cómo lo había encontrado. Finalmente lo registró en la sociedad de autores para poder cobrar los enormes derechos que genera. El artículo sobre Antonio Lauret, mi abuelo, me permite mostrar cómo fue la vida de muchos músicos españoles que vivieron a lo largo del siglo XX, así como de la transformación que experimentó el conservatorio de Cartagena, como el de muchas otras ciudades, hasta los actuales centros educativos de música. Aunque pensamos que todo es mejorable, hay que reconocer que el camino recorrido hubiera sido impensable hace pocas décadas. Por último, en el artículo sobre Vargas Llosa y la música criolla hago una reflexión sobre el tipo de música que escucha la sociedad y su papel como aglutinante de la misma.

 

P.- Para acabar, proponnos 5 discos de música clásica; uno de ellos en el que aparezcas como intérprete.
R.- Complicado, pero vamos allá. Más que discos, voy a recomendar grabaciones de obras que me gustan interpretadas por algunos de mis interpretes favoritos.
1. J. Haydn. Cuartetos de cuerda Op. 33. Cuarteto Mosaïques.
2. F. Schubert. Quinteto en Do Mayor D. 956. Pau Casals con el Cuarteto Vegh.
3. J. Brahms. Sinfonía nº 4 Op. 98. Orquesta de la Ópera del Estado de Baviera dirigida por Carlos Kleiber.
4. P. I. Chaikovski. Concierto para violín y orquesta Op. 35. David Oistrakh. Orquesta Filarmónica de Moscú. G. Rozhdentsvensky.
5. Por poner de algún disco en el que toco. Cuartetos 2 y 4 de Mario Medina, con el Cuarteto Saravasti.
6. Bonus: G. Mahler. Sinfonía nº 2 "Resurrección". Orquesta del Festival de Lucerna. Orfeón Donostiarra. Claudio Abbado

 

Todo sobre el libro en https://www.mareditor.com/ensayo/Allego_Molto_Agitato.html

Entrevista a José Antonio Molina: “No concibo la literatura como un juego estético de malabares. Lo que ocurre en el alma debe plasmarse en el papel a través de la tinta, que es nuestra sangre”



Pregunta.- Términos como “sangre” y “caza” figuran en el título de su libro. Pero, ¿qué es lo que vamos a leer en él?
R.- El título ha quedado constituido como una declaración de principios. Señala la autenticidad que busco. No concibo la literatura como un juego estético de malabares ni como una muestra de sabiduría escapista en un mundo acelerado. Lo que ocurre en el alma debe plasmarse en el papel a través de la tinta, que es nuestra sangre, sin espacio para la mentira ni para la simulación. El hecho de que el libro invoque para sí la figura de un dietario, sin serlo escrupulosamente, abunda más en la idea de una literatura personal, inmediata y auténtica, no impostada ni simulada y a la vez lejos de autoficción y de los géneros habituales. En definitiva, en el libro hablo espontáneamente de lo que encontramos en la vida, a lo largo del camino de nuestro existir.


P.- Hay una profusión de alusiones predominantemente clásicas a la tradición mitológica, a la Historia, y a la Literatura Universal que hacen pensar que el texto es todo menos espontáneo.
R.- Resulta evidente que hay una elaboración. Prefiero la prosa elaborada, cuidada. La espontaneidad es el primer impulso, después viene la corrección, la mejora. Y sobre todo la brevedad, la concisión. Cada escritor o escritora tiene su modo de expresarse y eso es legítimo, no seré yo quien lo juzgue o lo condene. Pero la prosa descuidada (como si por ser más ruda fuera más sincera) no es de mi gusto. Hay que amar el idioma con el que uno escribe, cuidarlo, respetarlo. Espontaneidad no es negligencia. Prefiero una cierta orfebrería de las palabras, por supuesto sencilla, alejada de la pedantería; incluso mejor cuanto más sencilla para plantear todo tipo de cuestiones.

P.- ¿Qué otro tipo de cuestiones son esas?
R.- En primer lugar reflexiono sobre la civilización, sobre sus logros materiales pero también sobre el precio pagado por ellos. El tono es eminentemente ensayístico, eso es cierto, pero es un ensayo que deriva fácilmente (y muy deliberadamente) a la narración, al relato minimalista, a la fábula y al aforismo. Y a partir de ahí la temática se vuelve más imprevisible, inesperada, aparentemente fragmentaria.


P.- En su libro hay relatos metafóricos que cuestionan el sentido de todo lo que vivimos, la veracidad del discurso.
R.- Cierto. Se alude la existencia en una vorágine desprovista del sentido aparente que hemos dado a las cosas, en la que subyace algo que aún no hemos descubierto que pero que siempre ha estado ahí.



P.- ¿Es usted un defensor del mundo clásico?
R.- Defensor es un término militante que no estoy seguro de aceptar con el sentido que hoy día parece que lo entendemos. Por supuesto que la cultura debe ser defendida, pero no era esa mi primerísima intención. Digamos que, por mi parte, las alusiones al mundo clásico, pero también a la cultura del Lejano Oriente o del mundo árabe, no pretenden más que señalar una puerta de entrada a preocupaciones mayores. En mi libro se dialoga con la tradición, pero no se la divulga ni se la explica. Ese camino no me interesa, ni tampoco exijo que el lector sea una persona académica o de conocimientos académicos. Simplemente empleo la tradición cultural igual que empleo el aforismo y la fábula. Pretendo sembrar dudas sobre la escala de valores contemporánea, mostrar cómo los sueños de pureza de hoy, por bienintencionados que sean, son las pesadillas del mañana; defiendo la idea de que el ser humano no ha avanzado nada en lo esencial y sigue siendo el siervo de sus ilusiones, el esclavo de sus miedos. Construimos grandes monumentos conceptuales, sistemas complejos y alambicados de imágenes y palabras para acabar soñando los mismos sueños milenarios. Esa es la razón de los mitos clásicos que empleo, a la misma altura que otras tradiciones no clásicas, incluso elementos oníricos, y hasta de los elementos cotidianos del mundo popular que no pertenecen al canon culto, y por supuesto también aforismos o sugerencias inesperadas provocadas por simples palabras.

 

P.- ¿Se ha instalado usted en un cómodo pesimismo cultural?
R.- No me cabe duda de que podría parecerlo. El juicio contra la civilización, los discursos dominantes, la ética de la competitividad y las innegables menciones a las crisis de nuestro tiempo podrían avalar esa hipótesis. Pero probablemente sería una hipótesis falsa. No soy un pesimista. Optimismo y pesimismo son dos caminos sin salida. Sí profeso una esperanza muy clara a lo largo de todo el libro, y que además es coherente con mi producción anterior. Dicha esperanza es el regreso, el regreso a la palabra, a una palabra que no esté corrompida. El retorno a lo auténtico, a la contemplación respetuosa y meditada de nuestro entorno, incluso de nuestras propias ruinas, aquellas que acabamos de generar nosotros mismos. Y por supuesto, la veracidad en nuestra forma de relacionarnos, en mi caso la veracidad en la escritura, la sangre disuelta en la tinta, y un espíritu de “buscador” de “rastreador”, a la caza en una selva de imágenes, símbolos y palabras.


Todo sobre el libro https://www.mareditor.com/ensayo/La_sangre_y_el_tintero.html

Entrevista a Pilar González España: “La aristocracia militar perdió fuerza y a pesar de su inmensa riqueza y sofisticación cultual, China sufrió la amenaza constante de los bárbaros jurchen, que terminaron por conquistarlos”.

 


Pregunta.- ¿Quién fue Li Qingzhao?
R.- Li Qingzhao es la mujer poeta más importante de toda la historia de la poesía china. Fue una mujer libre y muy valiente que supo amar, ser feliz, luchar y sobrevivir en la China antigua del siglo XII, una época gloriosa finalmente atravesada por las guerras de los bárbaros. Li rompió los moldes de la sociedad imperial de su tiempo al consolidarse como una voz femenina de autoridad literaria inigualable, cuyo eco llega hasta nuestros días.


P.- ¿Cuál es la importancia de la obra de Li Qingzhao?

R.- Muchos de sus escritos se perdieron. Solo nos quedan en torno a 70 poemas. Sobresalió especialmente con los poemas ci (poemas-canciones), un género que ella misma transformó y sublimó al incorporar palabras y elementos cotidianos e íntimos en medio de un entorno natural. Tanto en sus primeros versos, que son alegres y sensuales, como en sus poemas posteriores, más trágicos y melancólicos, toda su obra se caracteriza por una gran belleza poética y por un estilo musical y cristalino.

 

P.- ¿Cómo era la China de los siglos XI y XII?
R.- China entonces era una superpotencia económica y tecnológica. Las ciudades se habían convertido en verdaderas metrópolis llenas de restaurantes, mercados nocturnos, casas de té y teatros populares. La capital, Kaifeng, con un millón de habitantes, era la ciudad más importante del mundo. Además, las ciencias y las artes, en especial la pintura y la poesía, vivieron una época dorada. Era un mundo sofisticado, urbano y tecnológico que disfrutaba de lujos artísticos e intelectuales fascinantes. En ese contexto nace Li Qingzhao, en el seno de una familia culta que la educa como a una letrada, y cuyo padre es un amante de la caligrafía y la poesía.

 

P.- ¿Qué es el Renacimiento chino?
R.- Este término se debe al sinólogo francés Jacques Gernet. Hace referencia a la dinastía Song para describir aquel período de máximo esplendor cultural, científico, artístico y literario que se puede comparar con el Renacimiento europeo, aunque en siglos muy distantes. Es el momento de las enciclopedias, de los descubrimientos astronómicos y del máximo desarrollo de los mayores inventos chinos tradicionales, como es el caso de la pólvora, la brújula magnética, el papel o la imprenta de tipos móviles. También impera la ideología del neoconfucianismo, que actualiza a Confucio y a Mencio adaptándolos a su época. Además, la pintura de paisajes y la poesía alcanzaron su máximo apogeo.


P.- ¿Cómo cae la dinastía Song y qué consecuencias tiene para los ciudadanos y para la historia del país?
R.- El emperador Huizong era tan apasionado de las artes y de las jóvenes concubinas que se olvidó de entrenar a fondo y preparar a sus ejércitos para la defensa del país. Además, la aristocracia militar perdió fuerza ante los funcionarios-eruditos que superaban durísimos exámenes imperiales basados en la literatura y la filosofía. Por ello, a pesar de su inmensa riqueza y sofisticación cultural, China sufrió la amenaza constante de los bárbaros jurchen, que terminaron por conquistarlos y dividir la dinastía en Song del Norte (960-1127 d.C.) y Song del Sur (1127-1279 d.C.). En la novela precisamente se relata la caída de la dinastía Song del Norte, que es la época en la que vive Li Qingzhao. Los bárbaros sitian la capital, Kaifeng, secuestran al emperador Huizong y a su hijo Qinzong junto con toda la corte. Afortunadamente, Gaozong, otro de los hijos del emperador, consiguió escapar y fundó la dinastía Song del Sur con capital en Hangzhou. A partir de entonces, el pueblo chino se ve obligado al exilio. Li Qingzhao realizará un viaje épico y atravesará ella sola toda China dirigiendo una caravana con varios carros llenos de libros y obras de arte. Fue un siglo más tarde, en 1279, cuando cayó definitivamente la dinastía Song del Sur en manos de los mongoles.


P.- ¿Qué le va a aportar tu novela al amante de la cultura oriental?

R.- Esta novela es la primera obra de ficción histórica sobre la vida y obra de Li Qingzhao. El lector tendrá la oportunidad de revivir, a través de un viaje literario, esta época fascinante y exótica de la dinastía Song mediante los ojos de una mujer extraordinaria, llena de sensibilidad y libertad. Los diarios acercan al lector a los pensamientos y sentimientos más íntimos de la protagonista. Los versos de Li Qingzhao, cuya poesía se desborda en las páginas, son un mensaje directo que nos ha llegado de alguien fascinante que vivió en la China del siglo XII.

 

P.- ¿Encontramos ejemplos de su poesía en la obra?
R.- Sí, la novela se ilustra con algunos de los poemas más importantes de Li Qingzhao. También hay escenas que han trasladado poemas a textos narrativos, siendo estos ampliados o completados con la imaginación de la autora. De esta forma, la ambientación es, en ocasiones, muy realista, en especial en los momentos más íntimos de la protagonista. Por ello se alternan el diario y la narración; se compaginan así, continuamente, el momento histórico con los sentimientos del personaje.

 

P.- ¿Hay alguna alegoría o mensaje que trascienda esta novela?
R.- Creo que cada lector recibirá un mensaje diferente. Las palabras y su natural ambigüedad, combinadas con la riqueza y variedad de los seres humanos, dan siempre lugar a múltiples interpretaciones. Pero sí hay algo que quiero remarcar: en todo momento, mientras escribía, sentía que hablaba de mi propio mundo, Occidente en el siglo XXI. Y es que, a lo largo de la escritura de esta novela, nunca he olvidado la amenaza de los bárbaros. Los bárbaros como metáfora de los enemigos de la civilización que destruyen la cultura, el pasado y el legado de la humanidad. Son muchos los bárbaros que nos cercan hoy en día bajo diferentes formas. Nuestra sociedad, nosotros mismos, nuestra cultura, la lectura, el lenguaje e incluso el conocimiento están sufriendo una enorme transformación que, si no tenemos cuidado, puede desembocar en una gran pérdida de lo intrínsecamente humano. Por eso la novela refleja de forma insistente la necesidad de salvaguardar los tesoros y las creaciones de nuestros antepasados. Li Qingzhao se convertirá en la heroína encargada de esa difícil misión.


P.- ¿Hasta qué punto es conocido el trabajo de Pilar González España en China?
R.- Yo llegué a China por primera vez en 1990. Estuve viviendo allí dos años, trabajaba como profesora de español. Desde entonces, mi profesión, buena parte de mi escritura, mis recitales y traducciones han estado siempre vinculados al mundo chino. Algunos poetas e intelectuales chinos conocen esta novela que ha tardado más de diez años en culminarse. Hace algunos años salió la noticia de la escritura de esta obra y fue distribuida por China y por todo el mundo a través de la Agencia de noticias Xinhua. Ciertamente, es incomprensible cómo la vida tan fascinante de esta poeta no había sido novelada antes. Además, creo que tiene muchas posibilidades para ser llevada al cine o adaptada en forma de serie. Por ello, no solo en China ni en España, sino en el panorama internacional, esta novela es muy necesaria, ya que es una historia que atraviesa temas como el feminismo, el amor, la guerra, la traición, la salvaguarda del pasado y la memoria.

 

Todo sobre el libro en https://www.mareditor.com/narrativa/El_gran_viaje_de_Li_%20Qingzhao.html