miércoles, 28 de octubre de 2026

José Antonio Molina en M.A.R. Editor: la escritura como refugio, memoria y resistencia

 


 Reportaje de Irene Álvarez

José Antonio Molina ha construido en M.A.R. Editor una obra literaria reconocible y coherente: cinco libros que, pese a sus distintos géneros y escenarios, comparten una misma convicción. La literatura no es un adorno, sino una manera de resistir al olvido, a la prisa, al poder y a la barbarie. Desde La memoria de las sirenas hasta La sangre y el tintero, Molina ha pasado del ensayo cultural al relato oriental, del diálogo con Cervantes a la miscelánea reflexiva, siempre con una prosa culta, evocadora y profundamente humanista.

Un historiador que escribe el mundo

José Antonio Molina, nacido en Murcia en 1972, es profesor de Historia Antigua y decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. Su trayectoria académica se centra en la mentalidad, la cultura y la antropología de la Antigüedad Tardía, así como en la historiografía alemana del siglo XIX.

Esa condición de historiador no desaparece cuando firma sus libros literarios. Al contrario: Molina escribe como quien excava en capas sucesivas de tiempo, memoria y símbolos. Sus textos buscan conexiones entre la Antigüedad y el presente, entre Oriente y Occidente, entre los grandes libros y las experiencias cotidianas. Por eso su obra en M.A.R. Editor puede leerse como un proyecto unitario: el intento de recuperar, frente a la fragmentación contemporánea, una visión amplia del ser humano.

La memoria de las sirenas: el mar de los libros

La memoria de las sirenas fue el primer título de Molina publicado por M.A.R. Editor y marcó su salto del terreno histórico al ensayo literario. Reúne textos nacidos como colaboraciones en Zenda y La Opinión de Murcia, concebidos como piezas breves, atemporales y abiertas a la belleza. El libro se presenta como una navegación por un océano cultural poblado de escritores, artistas y obras: Julio Verne, Alexandre Dumas, Gógol, Goethe, Stanley Kubrick o Claude Debussy aparecen en sus páginas como escalas de un itinerario intelectual. La imagen del mar, presente en el propio título, no es decorativa: evoca el cambio perpetuo, el misterio y la memoria como aguas en movimiento.

Molina ha explicado que quiso jugar con el misterio y con la idea de un devenir “eternamente cambiante”, capaz de desafiar a la razón sin dejar de ser bello. Esa tensión entre razón y ensueño define el libro. No se trata de un ensayo académico, sino de una colección de aproximaciones sensibles a la cultura, escritas para que el lector encuentre en ellas “la belleza, la eternidad”.

El reconocimiento no tardó en llegar: La memoria de las sirenas recibió en 2022 el premio Meteorito, concedido por La Opinión de Murcia y el Ayuntamiento de Molina de Segura.

La habitación secreta: el arte frente a la prisa

Con La habitación secreta, Molina profundizó en el ensayo periodístico y obtuvo el I Premio de Nuevo Periodismo de M.A.R. Editor, seleccionada entre 229 obras procedentes de 28 países. El libro recoge en parte ensayos y artículos publicados en La Opinión de Murcia y Zenda.

Su propuesta es sencilla en apariencia, pero intensa en su fondo: pensar la música, la poesía y el arte como refugios frente a un mundo dominado por la guerra, la obligación y la prisa. La “habitación secreta” es un espacio íntimo donde el ser humano recupera la contemplación, la libertad interior y la capacidad de percibir lo que la vida cotidiana suele ocultar.

El libro se publicó en 2023 y fue recibido como una invitación a detener el tiempo. Su tono combina la elegancia clásica con una inquietud muy actual: la sospecha de que la aceleración tecnológica y social nos ha arrebatado la posibilidad de pensar, sentir y mirar. Aquí aparece ya uno de los rasgos esenciales de Molina: la defensa de la lentitud. No como nostalgia pasiva, sino como acto de resistencia. Frente a la inmediatez, el arte ofrece una forma de conocimiento distinta, más honda y más humana.

Desventuras de don Quijote: volver a Cervantes

En Desventuras de don Quijote, Molina regresa a uno de los grandes mitos de la literatura universal. Pero no ofrece un estudio filológico convencional ni una glosa erudita al uso: se trata de un “ensayo ficcionado, literalizado”, un diálogo libre con Cervantes y con su obra.

El libro aborda la huida del hombre libre, la relación entre justicia y sabiduría, las bibliotecas como fuente de vida, el dolor del héroe, el amor, el mito, la verdad y el adiós. El prólogo de Francisco Javier Díez de Revenga subraya que Molina recupera pasajes cervantinos para reflexionar sobre la condición humana y sobre la persistencia de la picaresca y el esperpento en la vida social española. La clave del libro está en su lectura melancólica y trágica de don Quijote. Molina no se queda en la comicidad del hidalgo: descubre en él ironía, sabiduría moral y una defensa de la bondad frente a un mundo que castiga los ideales. Para el autor, don Quijote no es simplemente un loco, sino una figura de grandeza; su “locura” es la consecuencia de querer que la realidad se ajuste a la nobleza.

Esta obra conecta con las anteriores por su confianza en la palabra. Si en La memoria de las sirenas los libros eran islas y en La habitación secreta el arte era refugio, en Desventuras de don Quijote la lectura se convierte en un acto de fidelidad a la humanidad. Molina lo dice con claridad: leer y escribir son “un acto de confianza en la humanidad”.

La puerta de las maravillas: sabiduría oriental

La puerta de las maravillas supone un giro geográfico y narrativo. Tras la Mancha cervantina, Molina se traslada al Lejano Oriente: Japón, China, Corea y Vietnam configuran el paisaje espiritual de un libro de cuentos inspirado en tradiciones sapienciales asiáticas.

El protagonista es Yi Tal, “el anciano de los años incontables”, inspirado en un sabio vagabundo y poeta coreano. Su vida se narra como una peregrinación: una búsqueda de sabiduría que se encuentra en el viaje, en la naturaleza, en los demás, en los sueños y en los episodios misteriosos.

El libro no pretende ser un tratado budista o zen, aunque incorpora referencias al confucianismo, al taoísmo y al budismo. Molina construye más bien un relato atemporal, habitado por personajes históricos, literarios e inventados, donde el tiempo deja de ser una amenaza y se acepta como parte de la vida. Hay también una dimensión política. Molina ha definido la obra como un libro “para el bien, la armonía y el entendimiento”, amante de la libertad y crítico con el poder desmedido de las instituciones y del Estado. La naturaleza, la introspección y la armonía se oponen así a la opresión, la guerra, la ambición y el miedo.

La sangre y el tintero: el presente bajo la lupa

Su título más reciente, La sangre y el tintero. Dietario de un cazador de palabras, publicado por M.A.R. Editor en 2026, cierra provisionalmente este recorrido. Es un libro de miscelánea cultural que reúne relatos breves, microensayos, aforismos, fábulas, parábolas, sátiras y pasajes oníricos. No hay en él un argumento único, sino un itinerario fragmentario. Cada texto abre una perspectiva distinta y conecta lo cotidiano con preguntas sociales, culturales y filosóficas. La escritura aparece como una forma de observar el mundo sin aceptar de inmediato sus explicaciones.

El blanco principal es una sociedad marcada por la velocidad, la competencia y la obsesión por el éxito. Como en La habitación secreta, Molina contrapone a ese ritmo devastador la reflexión, el humor y la mirada crítica. El resultado es un libro que transita entre el ensayo y la ficción, sin renunciar a la amenidad.

El sentido de un itinerario

Leídos en conjunto, estos libros dibujan el retrato de un autor que rechaza la especialización estrecha. Molina escribe desde la historia, pero no queda prisionero de ella; dialoga con Cervantes, con Oriente, con la música, con la poesía y con la actualidad. Su literatura es, en el fondo, una pedagogía de la atención.

Frente al ruido, propone memoria. Frente al poder, libertad. Frente a la prisa, contemplación. Frente al cinismo, la bondad. Y frente al olvido, la escritura. Por eso la palabra “tintero” de su último libro no es casual: en la obra de Molina, escribir es una forma de dar sangre al pensamiento, de convertir la experiencia en duración y de defender, página a página, la dignidad de lo humano.

Enlace a La sangre y el tintero https://www.mareditor.com/ensayo/La_sangre_y_el_tintero.html